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jueves, 9 de febrero de 2017

“El clientelismo amenaza el futuro económico de España”

Entrevista a los economistas Josep Pijoan-Mas y Manuel García-Santana

“El clientelismo amenaza el futuro económico de España”
Premios vanguardia de la ciencia manuel garcia santamaria y josep pijoan (LV)
07/02/2016 
La culpa no fue del ladrillo. Los economistas Manuel García-Santana (de la Universitat Pompeu Fabra) y Josep Pijoan-Mas (del Centro de Estudios Monetarios y Financieros) han descubierto que, si en España la productividad se redujo mientras la economía crecía en los años previos a la crisis, no fue por el sector de la construcción. Fue por un sistema económico clientelar que no favorece a los mejores proyectos empresariales. Sus resultados aportan una importante lección de cara al futuro: ahora que las condiciones que propiciaron el crecimiento antes de la crisis han desaparecido, la economía española no podrá volver a crecer a menos que corrija esta cultura clientelar. O regeneración o declive.
 
¿Qué les motivó a emprender esta investigación?
M.G-S. Que España vivió un periodo de crecimiento económico extraordinario desde los años 90 hasta el 2007 pero que este crecimiento no se vio acompañado por un aumento de la productividad, que es lo que se observa habitualmente en otros países. Al contrario, en España la productividad se redujo cuando la economía crecía. Era una gran paradoja que nos motivó a investigar qué había ocurrido.
 
¿Tenían alguna hipótesis para explicarlo?
M.G-S. La hipótesis más común para explicar este fenómeno es que el sector de la construcción, que tenía una productividad baja, había engordado demasiado. Si engordamos más los sectores menos productivos, podemos tener crecimiento acompañado de una reducción de productividad.
 
Cuando hablan de productividad, ¿a qué se refieren exactamente?
M.G-S. La productividad mide cuánta producción obtenemos por cada unidad de capital y trabajo. Por ejemplo, si la productividad baja de un año para otro, significa que produciremos menos con el mismo número de trabajadores y de máquinas. Que la productividad fuera más baja en 2007 que en 1995 significa que el mismo trabajador y la misma máquina eran capaces de producir más en 1995 que en 2007.
 
¿Cómo se las ingeniaron para comprobar si la hipótesis era correcta?
J. P-M . Primero utilizamos datos agregados a nivel de industria que nos permitieron analizar la siguiente pregunta: ¿si el sector de la construcción no hubiera engordado tanto, habríamos observado un crecimiento alto de la productividad en España?
 
¿Y qué encontraron?
J. P-M. Que no es verdad que, si España hubiera asignado menos recursos a la construcción y más a otras áreas, hubiera crecido más. La idea extendida de que el descenso de productividad se debe principalmente al sector de la construcción no es correcta.
 
Entonces, ¿qué explica la menor productividad?
J. P-M. El siguiente paso fue proponer una nueva hipótesis: la productividad no creció porque, en cada sector, los recursos no se asignaron a las empresas más productivas. Para estudiarlo, recurrimos a la recurrimos a la base de datos de Registros Mercantiles, que recoge información anual detallada de aproximadamente medio millón de empresas. Analizamos la evolución de las empresas desde 1995 a 2007.
 
¿Qué vieron entonces?
M.G-S. Que se asignan muchos recursos a empresas poco productivas. Por el contrario, las empresas más productivas captan pocos recursos.
J. P-M. No es un problema limitado al sector de la construcción. Afecta también a las empresas de distribución eléctrica, a las de gas, a los transportes, a las consultorías… Hay múltiples sectores donde las empresas que más crecen son poco productivas.
 
¿Qué lógica tiene?
J. P-M. Si cotejamos estos datos con los de la oenegé Transparency International, vemos que este fenómeno fue mucho más común en sectores que esta oenegé califica como más propensos al cronyism y en los que la influencia del sector público es mayor.
 
¿Qué significa cronyism?
J. P-M. Se podría traducir por capitalismo clientelar. Es lo que ocurre, por ejemplo, cuando a una empresa se le asigna un contrato no por ser la mejor candidata sino por las relaciones que ha tejido con las personas que deciden quién gana el concurso. O porque una empresa prospera porque obtiene una regulación favorable a sus intereses.
 
¿Este concepto de cronyism se refiere al amiguismo, a la corrupción o a ambos?
M.G-S. Los datos de Transparency International se basan en entrevistas anónimas con empresarios de múltiples países a los que se pregunta, por ejemplo, por sus contactos con políticos para conseguir contratos. Por lo tanto, no permiten distinguir el amiguismo de la corrupción.
J. P-M. Lo más correcto sería hablar de clientelismo, que engloba ambos conceptos. Lo que está claro es que, en España, los sectores donde la asignación de recursos ha empeorado más son aquellos donde Transparency International asegura que están más sujetos al clientelismo.
 
¿Se puede cuantificar el impacto del clientelismo en el conjunto de la economía española?
J. P-M . Nuestros resultados muestran que el deterioro en la asignación de recursos entre empresas es el responsable de que la productividad haya caído un 0,7% anual en lugar de crecer un 0,8%. Es decir, que en lugar de converger con Europa, hayamos divergido. Este problema ha sido el doble de grave en los sectores más propensos al clientelismo, pero en el resto de sectores también ha ido mal. Según nuetros datos, el clientelismo se ha llevado un total un 4% del PIB entre 1995 y 2007. Pero la cifra real puede ser superior porque hay aspectos importantes del clientelismo que no podemos medir.
 
¿Se puede acabar con el clientelismo en una cultura como la española?
J. P-M. La cultura es una respuesta a incentivos. Cuando se prohibió fumar en los bares, parecía imposible que se pudiera conseguir y hoy está aceptado. Antes del carnet por puntos se veía como normal ir a 150 kilómetros por hora en la autopista y hoy se considera normal no ir a más de 120. Si se penaliza el clientelismo, dejará de verse como normal.
 
¿Y si no se hace?
M.G-S. Durante el boom, España creció porque se incorporaron m´s trabajadores al mercado laboral y llegó más capital. Los trabajadores llegaron por la inmigración y por la incorporación de mujeres al mercado de trabajo. El capital llegó por la entrada en el euro. Ninguno de estos dos factores se mantiene actualmente. Por lo tanto, muy probablemente sólo podremos crecer de manera sostenida aumentando la productividad. Nuestro estudio muestra que la mala asignación de recursos entre empresas la frena, por lo que amenaza el futuro desarrollo económico de España.
 
¿Tan grave es?
J. P-M. Hay precedentes de países que eran ricos y se han colapsado por un deterioro institucional. Argentina e Italia son ejemplos de ello. Son un recordatorio de que, aunque hayamos alcanzado un cierto nivel, esto no significa que lo vayamos a mantener en el futuro. No tenemos la prosperidad garantizada.

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